Invertir tiempo y esfuerzo en conocerse mejor nunca es una mala idea. De hecho, es la mejor manera de no desaprovechar esto de estar vivo. La vida pasa muy deprisa y el ritmo actual nos arrastra y absorbe porque no estamos acostumbrados a prestar atención. Muchas veces no sabemos mirar en nuestro interior y con frecuencia ponemos el piloto automático para sobrellevar el día a día. El precio es perdernos lo que realmente sucede en nuestras vidas.
Por ello siempre digo que todo el mundo tendría que hacer psicoterapia y/o meditar para estar más vivo. Y aquí no estoy hablando solo de quienes tienen un trastorno grave y que necesitan la psicoterapia para tener un mínimo de calidad de vida, me refiero también a aquellos que quieres evolucionar y mejorar, a aquellos que no están ni bien ni muy mal o a aquellos que se han resignado y viven anestesiados.
La locura es no hacer nada
Por desgracia mucha gente asocia meditar con dejar la mente en blanco y el hacer psicoterapia con estar “loco” o tener algo defectuoso. ¿Y cómo podría ser eso de locos? La locura es no hacer nada cuando sientes que algo no va bien. Quien decide conocer ese conjunto de automatismos a los que llama “yo” y que dirigen su vida, es quien tiene opciones de dejar de engañarse y acceder a su propio poder. Hace falta mucho valor para pedir ayuda, salir de “matrix” y hacerse cargo de la propia realidad.
A poco que reflexionesmos nos daremos cuenta de que nuestro estado mental afecta a todas las áreas de nuestra vida; las relaciones, el trabajo, la economía y todo aquello en lo que seamos capaces de pensar, se ven afectados. Cuando estamos en una situación complicada dificilmente la trascenderemos si no podemos contar con nuestros recursos cognitivos y emocionales. Si nuestra mente está bloqueada no seremos capaces de ver las opciones que sí están disponibles para tomar las decisiones que nos acerquen a nuestro bienestar.
Aprender a reconocer y aceptar esa parte automática, dañada e incluso oscura que todos tenemos, nos quita un gran peso de encima. Quedamos más libres para movernos por la vida sin avergonzarnos de lo que somos, nos adaptamos mejor a las circunstancias que se nos presentan, crece nuestra compasión y buenostratos hacia nosotros. Es entonces cuando la mochila pesa menos y podemos avanzar.
Un problema también es una oportunidad
Tener un problema es una oportunidad porque sentirnos mal nos invita a hacer cambios y hacer cambios es la manera de salir de dónde nos hemos atascado. Invertir en psicoterapia o autoconocimiento acelera el proceso que solos podríamos no llegar a hacer nunca. No importa si queremos trabajar sobre un objetivo concreto o buscar cambios más profundos, eso dependerá del momento y objetivos de cada quien, lo importante es entrar en acción para sentirte mejor.
No tenemos la culpa de lo que nos ha tocado en la vida, pero sí tenemos la responsabilidad de decidir qué hacemos con nosotros mismos. Ésta decisión no solo nos afectará a nivel individual, sino que afectará también a los que nos rodean y estos a su vez influirán en su propio entorno. Así que como ves, no es importante solo para ti.
¿No tienes autoconfianza, estableces relaciones tóxicas, tienes ansiedad, comes demasiado? Ok, te aseguro que todos tenemos algo de lo que deberíamos ocuparnos para vivir mejor, ¿pero tú qué vas a hacer con eso? Tú decides

