En este momento estás viendo Herramientas para el cambio; mindfulness y compasión

Herramientas para el cambio; mindfulness y compasión

Hay momentos en la vida en los que sentimos que necesitamos un cambio e iniciamos el camino que nos lleve a él. A menudo ocurre tras una crisis personal o un acontecimiento traumático, cuando tomamos plena consciencia de cómo queremos vivir y qué tenemos que dejar atrás, pero también ocurre que nos dimos cuenta hace un tiempo y es en una fecha señalada, año nuevo o cumpleaños, decidimos empezar.

Una vez tomada la decisión de hacer ejercicio, dejar de fumar, controlar nuestra ira o lo que hayamos elegido cambiar, nos convencemos que vamos a hacerlo y nos aplicamos con esmero. Sin embargo, aun habiendo empezado con mucho entusiasmo y convicción, abandonamos nuestros esfuerzos en poco tiempo.

¿Qué nos pasa?, ¿por qué no podemos hacer eso que está tan claro en nuestras mentes?. Si nos paramos a observar veremos que muchas veces no tenemos verdadera conciencia de la necesidad de esos cambios. Por otro lado, aunque lo hagamos, nos castigamos ante cualquier fallo o distracción alejándonos así de nuestro objetivo.

La buena noticia es que podemos entrenar ciertas actitudes que nos ayuden a conseguir nuestros propósitos; aceptación y compasión hacia nosotros/as mismos/as.

Aceptación vs. resignación

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma” Jung

Los cambios que hacemos voluntariamente parten del reconocimiento de que hay algo presente en nuestras vidas, interno o externo, que nos produce malestar y necesita ser cambiado o transformado.

Sin embargo, este reconocimiento no siempre es fácil por más claras que sean las evidencias. Nos resistimos a reconocer y aceptar aquello que no nos gusta porque lo confundimos con resignación. Además, suponemos que si nos “resignamos” (aceptamos) algo lo incorporaremos de forma permanente en nuestras vidas y, de alguna manera, siempre estaremos sintiendo el malestar que nos provoca en el momento presente.

Nada más lejos de la realidad; cuanto menos capaces somos de mirarlo de frente, observar su forma y su realidad menos capaces somos de alterarlo, de introducir algún cambio, de transformarlo. Ya lo decía Jung: “Lo que resistes persiste”.

El mero hecho de la huida hace que lo revivamos una y otra vez, ya que mientras lo intentamos no vemos que no hay escapatoria de nosotros mismos. No nos damos cuenta de que en realidad seguimos en el mismo sitio o alguno peor.

Aceptar supone ser capaces de mirar la realidad del momento presente, sin juicios, ni valoraciones, sin aferrarnos ni huir, solo estando presentes ante lo que es. Dejar de engañarnos y de desear que sea otra cosa que no es.

Por lo tanto, resignarse sería cerrar los ojos mientras estamos rodeados de fieras sin hacer nada. Aceptar sería abrir los ojos, mirar a nuestro alrededor y valorar cuál será nuestra siguiente acción. Esa acción que nos lleve a salir lo más airosos posible.

Compasión y Mindfulness para sostener el cambio

Una vez reconocida nuestra necesidad de cambios, nos ponemos en marcha, y es entonces cuando tendremos que enfrentarnos a esa voz interna que nos pone en duda  y se burla de nuestros esfuerzos. Esa voz que juzga y critica no es nada nuevo, probablemente siempre ha estado ahí, pero ahora parece que está más presente.

Si le prestamos oídos y la tomamos en serio, no tardaremos en desistir de cualquier cosa que emprendamos y nos impedirá llevar a cabo los cambios que nos hayamos propuesto. Se hace entonces necesario aprender a relacionarnos con ella de otra manera, ya que al fin y al cabo, forma parte de nosotros.

¿Qué podemos hacer entonces? En tales circunstancias mindfulness y la compasión hacia nosotros mismos pueden sernos de mucha ayuda. Si nos tenemos paciencia y no nos juzgamos favorecemos que surja la compasión y la amabilidad hacia nosotros mismos. Esto es lo que nos ayudará a sostener el cambio ya que neutralizará esa voz crítica que nos frena en nuestro avance hacia dónde queremos ir.

La auto-amabilidad nos invita a vernos con ojos nuevos, con mente de principiante, y con esa nueva mirada somos más capaces de ver la posibilidad de llevar a cabo un cambio. Si miramos con los ojos del que no sabe, no decretamos que no podemos o que no sabemos. No juzgamos porque no sabemos.

La compasión hacia nosotros mismos nos invita a aceptar la realidad en la que vivimos para una vez reconocida, buscar la mejor manera de aliviar nuestro sufrimiento. Y lo hace sin forzar que las cosas sean de una determinada manera, apelando a nuestra confianza y nuestra capacidad de soltar aquello que ya no nos sirve, sino que entorpece nuestro camino.

Sería aquello que, cuando hemos reconocido estar rodeados de fieras, nos insta a actuar para llevarnos fuera del peligro, aunque nuestras posibilidades de salvarnos a priori sean pocas. Es lo que nos lleva a tomar lo que podamos aprovechar y subirnos a un árbol mientras esperamos que nuevas posibilidades se presenten. Es lo que nos da la oportunidad de seguir intentándolo.

Ángela Lavarías

Psicóloga licenciada especialista en Mindfulness. Consulta sobre ansiedad, estrés, depresión, autoestima, estilos de apego, autoamabilidad

Deja una respuesta


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.