En este momento estás viendo Actitudes en la práctica de Mindfulness: la mente de principiante.
Niña con lupa

Actitudes en la práctica de Mindfulness: la mente de principiante.

La importancia de cómo miramos el mundo.

Uno de los mayores regalos que podemos ofrecernos como adultos es cultivar la actitud mindfulness conocida como mente de principiante. ¿Qué significa esto? Volver a mirar la vida con los ojos de quien la ve por primera vez y se deja sorprender. Es una actitud de apertura, curiosidad y frescura. Supone dejar a un lado los juicios, las etiquetas que automáticamente solemos colocar a todo y, en cambio abrirnos a experimentar la realidad como algo nuevo que se presenta momento a momento.

En la infancia esa mirada surge de manera natural. Basta con observar a un niño para darnos cuenta de cómo investiga y juega con aquello con lo que interactúa: transforma una caja en un castillo, adopta diferentes roles según a qué juega o se inventa nuevas reglas conforme avanza juego. No necesita una meta concreta ni busca resultados determinados, sino que va observando y aprendiendo de lo que ocurre y le ocurre. Y es que como dijo Jean Piaget, «Los niños no juegan para aprender, pero aprenden porque juegan»

Es la disposición a mirar lo que sucede como si lo viéramos por primera vez, sin el peso de los juicios ni de las etiquetas que solemos colocar a todo. Esta manera de estar en el mundo no es ingenuidad, sino un acto consciente: renunciar, aunque sea por un momento, a la sensación de que ya lo sabemos todo para permitir que la realidad se revele en su frescura.

A menudo repetimos gestos y rutinas con piloto automático: el mismo trayecto al trabajo, la conversación cotidiana, incluso los afectos. Pero si logramos detenernos y abrir la atención, lo ordinario recupera su carácter extraordinario. Aunque hayas contemplado cientos de atardeceres, este que tienes delante es irrepetible. Por ello quien se aproxima a algo con mirada nueva descubre matices que, de otro modo, permanecerían invisibles

Nunca dejes de jugar

Hay un momento en la vida en el que, sin darnos cuenta, dejamos de jugar. y la vida se nos vuelve más estrecha. Las obligaciones, los hábitos y los miedos ocupan tanto lugar que apenas queda sitio para lo inesperado. Perdemos la capacidad de sorprendernos, y eso erosiona la creatividad, el humor y la resiliencia que nos permiten tener una vida más plena. Sin juego, la vida se siente pesada, porque desaparece el espacio donde se permite el error, la ligereza y la exploración.

No es solo por falta de tiempo o de ganas. Tiene más que ver con las barreras internas y sociales que se van consolidando mientras vamos viviendo: el miedo a fallar, a perder el control, la rutina, la vergüenza de mostrarnos ridículos y la desconfianza hacia lo inesperado

Reconocer estas barreras es el primer paso para empezar a desmontarlas. En el fondo, lo que más nos pesa no es la falta de tiempo, sino la falta de permiso. Ese permiso para equivocarnos, para improvisar, para no ser perfectos y simplemente vivir,

Cuando conservamos cierta elasticidad mental, podemos afrontar los retos con mayor ecuanimidad. En momentos de crisis, esa disposición nos permite surfear en lugar de resistir hasta quebrarnos. La flexibilidad no elimina el dolor ni las dificultades, pero sí amplía nuestra capacidad de respuesta.

Integrar las virtudes del niño y las virtudes del adulto.

En este punto conviene hacer una aclaración importante. No se trata de confundir la actitud de curiosidad y apertura con ser inmaduros y volver a llevar una vida que ya pasó. No hablamos de actuar como si tuviéramos una edad que hace mucho ya no tenemos ni de ser irresponsables.

Al contrario: se trata de integrar la ligereza, la curiosidad y la flexibilidad en el presente, desde la madurez que hemos alcanzado. Es un recordatorio de que cada instante es único y que, si nos relacionamos con él como si fuera la primera vez, nuestra experiencia se expande. Este un cambio de enfoque que nos ayuda a avanzar con otra mirada y mantener vivo el entusiasmo, sin abandonar nuestros compromisos. Nos pide apertura y curiosidad y nos anima a cuestionar creencias rígidas, dejar espacio para la novedad y actualizar nuestra forma de responder al presente.

¿Cómo cultivar la mente de principiante?

Lo cierto es que no requiere grandes hazañas o complicaciones. A veces basta con una leve variación en la forma de atender. Observar un objeto cotidiano como si fuera la primera vez que lo vemos. Escuchar a alguien sin anticipar lo que va a decir. Realizar una tarea, como fregar los platos o cocinar, prestando atención a texturas, sonidos, olores, movimientos, etc.

También podemos invitar al cuerpo a participar: estirar con lentitud, caminar sintiendo el contacto de los pies con el suelo, bailar sin juzgar los pasos. La clave está en actualizar la percepción. Cada instante trae algo que nunca ha sucedido de esa manera. Si nos disponemos a recibirlo, entrenamos nuestra mente para ser más ágil, creativa y presente.

Además, podemos hacernos preguntas acerca de lo que observamos como “¿de qué otra manera podría ver esta situación?, ¿qué puedo aprender de esto?, ¿este primer pensamiento que me viene es totalmente cierto?”, en vez de asumir que lo sabemos todo.

Vivir con menos peso y más presencia

Nuestra cultura valora la productividad, la certeza, el control. Pero la vida rara vez se deja encerrar en moldes fijos, por ello quien cultiva la mente de principiante aprende a convivir con la incertidumbre sin paralizarse, J. Kabat-Zinn lo describe como “habitar el momento sin necesidad de arreglarlo ni comprenderlo del todo”, a encontrar belleza en lo simple y a descubrir oportunidades donde otros solo ven obstáculos.

Sin duda es una actitud que nos ayuda a transitar las etapas difíciles: recordar que, pese a todo lo que sabemos, siempre hay algo más por descubrir que puede darnos una perspectiva diferente. En ese espacio de posibilidad late la vitalidad que necesitamos para vivir plenamente, con la serenidad de un adulto y la frescura de quien ve el mundo por primera vez.

Ángela Lavarías

Psicóloga licenciada especialista en Mindfulness. Consulta sobre ansiedad, estrés, depresión, autoestima, estilos de apego, autoamabilidad

Deja una respuesta


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.